KIT CAMPAMENTO DE VERANO


Pharmashop

Llega el verano y, con él, una de las aventuras más emocionantes para los más pequeños. Admitámoslo: el momento en el que tu hijo te dice "¡Mami, papi, este año me voy de campamento!" es una montaña rusa de emociones. Por un lado, sientes una alegría inmensa (y, seamos honestos, saboreas de antemano el glorioso silencio que reinará en casa durante unos días). Por el otro, te entra el pánico absoluto: ¿Sabrá ponerse el protector solar solo? ¿Volverá devorado por los mosquitos? ¿Cuántos calcetines perderá el primer día?.

Días de juegos, amigos, naturaleza y desconexión. Sin embargo, para los padres, preparar la maleta puede convertirse en un auténtico rompecabezas. Queremos que se lo pasen en grande, pero, sobre todo, queremos que estén protegidos.

Desde el raspón de una caída hasta los inesperados mosquitos, los imprevistos de salud están a la orden del día. Hacer la maleta de un niño para el campamento es un deporte de riesgo. Quieres meter toda la casa por si acaso, pero el espacio es limitado y, seamos realistas, si les dejas a ellos el control del neceser, es probable que se laven los dientes con crema solar.

Para que respires hondo y te quedes con total tranquilidad, en Pharmashop hemos preparado la guía definitiva del kit de salud y bienestar para un campamento. Saca papel y boli, porque estos son los imprescindibles que salvarán su verano (y tu paz mental).

1. Protección solar: El escudo imprescindible contra el "efecto cangrejo"

En el campamento, tu hijo va a pasar aproximadamente el 99,9% del día al aire libre: corriendo, nadando, jugando a la bandera... y quemándose si no lo evitamos. Como no vas a estar ahí detrás con el bote de crema cantando "¡ponte más!", la clave aquí es ponérselo ridículamente fácil.

La crema solar no es negociable, pero en un campamento la clave es la comodidad para que les dé menos pereza reaplicársela.

- Para el cuerpo: Olvídate de las cremas densas que tardan tres horas en absorberse; tu hijo no va a esperar y apuesta por sprays transparentes con tecnología Wet Skin y con factor SPF 50+.  Se aplican en un pispás, se absorben solos y funcionan incluso si el niño sale del agua chorreando y sudando. Un par de flis-flis y ¡a seguir corriendo!.

- Para la cara: Los formatos en stick son una maravilla. Parecen un pegamento de barra gigante y son divertidísimos de usar. No pesan, no se derraman en la mochila inundándolo todo de blanco y ellos mismos se los pueden aplicar en un segundo por los pómulos y la nariz y sin pringarse las manos.

El recordatorio: Elige siempre SPF 50+ y de amplio espectro.

2. Escuadrón antimosquitos: Que los bichos se busquen otro menú 

Los campamentos cerca de ríos, lagos o bosques frondosos son el parque de atracciones favorito de los mosquitos. Si no quieres que tu hijo vuelva a casa pareciendo un mapa de constelaciones por las picaduras, necesitas una estrategia de defensa en varias capas:

- La primera línea de defensa: Pulseras de repelente. Son el invento del siglo para los despistados y son ideales y divertidas para el día a día. Se las pones en la muñeca o en el tobillo el primer día y listo. Al ser ajustables, resistentes al agua y de colores llamativos, las verán como un accesorio cool y no se las quitarán.

- La artillería pesada: Spray repelente de alta eficacia. Es perfecto para el momento de los juegos nocturnos o las veladas alrededor de la hoguera (la hora punta del mosquito hambriento). Asegúrate de comprar uno apto para su edad, preferiblemente con ingredientes eficaces pero respetuosos con su piel.

- El "por si acaso o plan de rescate" sería un gel post-picaduras en barra o en gel con amoníaco o ingredientes calmantes naturales (como la caléndula) por si alguno consigue picarles. Alivia el picor al instante y de forma mágica.

3. "Sticks" antirrozaduras: Pies felices, niños felices 

Un clásico de los campamentos: estrenar zapatillas de montaña el primer día y hacer una ruta de 10 kilómetros. ¿El resultado? Ampollas del tamaño de monedas de dos euros y un niño llorando a mitad de camino.

Mete en el neceser un stick protector antifricción. Es una barra transparente que crea una película invisible sobre la piel. Si se lo aplican en el talón o los dedos antes de la caminata, crearán una película invisible que evitará la rozadura. Cero fricción, cero rozaduras.

¿Y si la ampolla ya ha aparecido? Mete en el kit un paquete de apósitos de hidrocoloide (las famosas tiritas de "efecto segunda piel"). No solo alivian el dolor de inmediato al acolchar la zona, sino que curan la herida el doble de rápido y no se despegan ni con el sudor ni con la ducha.

4. Kit antipiojos: El "invitado" que nadie quiere invitar 

El contacto estrecho en las literas, compartir gorras, abrazarse tras ganar una gincana... Los campamentos son el paraíso del networking para los piojos. Para evitar que vuelvan a casa con "mascotas" nuevas, la prevención es tu mejor arma.

- Prevención: El spray repelente diario. Existen sprays de aroma agradable (para los humanos, a los piojos les horroriza) que se pulverizan sobre el pelo seco antes de empezar el día. Actúa como un escudo invisible. Aplicarlo antes de salir de casa (y para que se apliquen allí por las mañanas) marcará totalmente la diferencia.

- Tratamiento: El kit de emergencia. Por si los monitores lanzan la temida voz de alarma, mete en el fondo del neceser una loción antipiojos de acción rápida (de las que actúan en 5 o 10 minutos) y una buena liendrera de metal. Si no la usa, mejor; pero si hace falta, el equipo del campamento te bendecirá por haber sido tan previsor.

5. El mini-botiquín de primeros auxilios (Para pequeños héroes)

Los campamentos suelen estar preparados para todos los imprevistos, tienen médicos y los monitores llevan de todo en los botiquines. Pero si les preparas un minikit personalizado en una bolsita impermeable transparente les dará mucha autonomía ante los pequeños gajes del oficio (caídas, golpes y raspones).

- Tiritas de colores o dibujos: Una tirita de superhéroes o de animales cura un raspón un 80% más rápido que una tirita sosa de color carne. Científicamente comprobado por todas las madres y padres del mundo. Les encanta y quitan el drama a cualquier caída.

- Desinfección sin lágrimas: Di adiós al alcohol que escuece y traumatiza. Incluye monodosis de suero fisiológico para limpiar una rodilla raspada sin que escueza y un botecito de clorhexidina en spray para desinfectar. 

- La barrita mágica contra los golpes (Arnigel o barrita de árnica): El Santo Grial para los golpes que no tienen herida abierta, evitando que salga el moratón. Alivia el dolor al instante.

- No olvides meter también un kit para el cepillado de dientes y un pequeño cepillo del pelo.

Para que este kit sea un éxito rotundo, apunta estos tres últimos consejos prácticos antes de cerrar la cremallera de la mochila:

- Rotulador permanente, tu nuevo mejor amigo: Escribe el nombre de tu hijo en cada bote, stick y caja y usa etiquetas resistentes al agua para los botes. En los campamentos existe un triángulo de las bermudas donde las cosas desaparecen. Si lleva su nombre, tiene posibilidades de volver a casa.

- El "simulacro" en casa: Explícales para qué sirve cada cosa. Dedica 10 minutos en casa a enseñarle qué es el stick de rozaduras o cómo se echa el spray de mosquitos. Si sabe para qué sirve cada cosa, lo usará de verdad y ¡se sentirán supermayores!

- La hoja de ruta médica: Informa a los monitores. Si tu hijo necesita tomar alguna medicación diaria o tiene alguna alergia (al gluten, a los frutos secos, a las avispas...), entrégala directamente en mano a los responsables del campamento con las indicaciones y las dosis claras por escrito.

En Pharmashop queremos acompañaros en todas vuestras aventuras. Pásate por nuestra web y te ayudaremos a diseñar el kit perfecto adaptado a la edad de tu hijo y al destino del campamento. ¡Buen viaje y a disfrutar!. 

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